Contenidos contratados por la marca que se menciona

Hay quien dice que usar el móvil no atiende a contenciones sutiles. El smartphone está para explotarlo, no para andar con remilgos cerrando aplicaciones a cada poco, sino para pulsar sobre ese maravilloso “BORRAR TODO”.

Si eres una persona preocupada con el rendimiento de tu terminal, no lo dudes: las apps en segundo plano consumen recursos. Unas más que otras. Y conviene echar un ojo. No es tan difícil y puede garantizar un funcionamiento más fluido y cómodo.

Desmontando el mito

Antes de evitar confusiones conviene recordar una máxima: cerrar aplicaciones comunes en segundo plano no hace ahorrar batería. El propio vicepresidente de Android, Hiroshi Lockheimer, confesó hace un par de años que, de hecho, puede llegar a ser contraproducente. Una sentencia que coincidía con Craig Federighi, vicepresidente sénior de ingeniería de software de Apple.

¿Las razones? Las apps que operan en segundo plano para enviar notificaciones puntuales se mantienen en estado de reposo, en duermevela, consumiendo escasos recursos. Cerrar y volver a abrir una y otra vez sólo hará consumir más batería debido a los cambios de uso en la pantalla. No lo decimos nosotros, sino los distintos monitoring y test de rendimiento. Así, esto no tiene mucho sentido si nuestra meta es ahorrar algo de batería, ya que ganaríamos mucho más desactivando los servicios de WiFi o Bluetooth.

Pero no bajar la media de aplicaciones abiertas no significa no economizar en otros aspectos. Por ejemplo, en el consumo de CPU, memoria RAM y los datos de la tarifa, por ejemplo. Más aún cuando estamos ante apps que realizan funciones en streaming. ¿Qué se hace en estos casos?

Cómo desactivar y forzar el cierre

El sonido de notificaciones y vibración del terminal ayuda a que la batería se gaste más rápido. Y a más notificaciones, más gasto. Esto es algo que podemos silenciar de forma sencilla. En Android, con solo mantener el dedo pulsado sobre la notificación push, es posible elegir si mostrarla de forma silenciosa o bloquear todas las notificaciones.

Desde la ruta Ajustes > Opciones de desarrollador > Servicios en ejecución, podremos ver cuánta RAM consume cada proceso

¿Y cómo ver hasta qué punto están consumiendo RAM estos procesos? Solo hay que recorrer dos pasos: desde la ruta Ajustes > Información del teléfono, debemos pulsar sobre el número de compilación siete veces hasta que un aviso nos diga que ya están activas las “opciones de desarrollador”. A continuación, seguimos la ruta Ajustes > Opciones de desarrollador > Servicios en ejecución. Ahí veremos lo que está consumiendo cada proceso.

Si ahora queremos combatir este gasto indiscriminado, otro dato extra: desde Ajustes > Batería podemos ver las apps y procesos que más batería consumen. Erradicar algunas es tan sencillo como entrar en Ajustes > Aplicaciones, seleccionar las que queramos, y pulsar en el cajón de “Forzar detención”. Por supuesto, no olvidemos que esta es una orden que podemos ejecutar desde la multitarea.

Si aún queremos ir un paso más allá, sin salir desde la app, en la información de la aplicación, pulsamos sobre “Inhabilitar”. De esta forma, la app habrá quedado suspendida hasta que volvamos a relanzarla.

Enemigos comunes

¿Y qué aplicaciones conviene inhabilitar? Pues excepto las de rutina de Google, es decir, el administrador de cuentas, Services, Contacts Sync, GBoard y Google Play Store, casi todo lo demás es accesorio. Es decir, aquellas que beben de la geolocalización, aquellas que lanzan ofertas en forma de pop-ups, o aquellas que simplemente están conectadas a tu carrete de fotos y están minando datos sin parar.

Algunos ejemplos habituales: Glovo, Uber, Moovit o Periscope consumen datos al revisar nuestro GPS. Otras, como JustEat, Bandsintown, Aliexpress, Alibaba, Amazon o Booking, nos lanzan actualizaciones de ofertas, de cambios en nuestra cuenta y sugerencias. Y sí, esto consume tanto batería como recursos del terminal.

Salvo las apps de rutina de Google o aquellas de las que hagas un uso constante, el resto son accesorias

En el caso de HBO o Netflix, avisan de las nuevas series y lanzamientos siguiendo el mismo protocolo. Lo mismo podemos decir de LinkedIn o Wallapop, que se mantendrán activas aunque no las toquemos en toda la semana. Obviamente, por cuestiones de comunicación, algunas es mejor no tocarlas. ¿Cuáles puedes dejar operativas? Aquellas de las que hagas un uso constante por trabajo u ocio, como Telegram, WhatsApp o Twitter.

Por último cabe hablar de los videojuegos. Existe una mecánica presente en muchos títulos actuales: el usuario recibe cofres, cartas o loot boxes con un valor de tiempo. ¿Para qué sirven? Para agilizar el juego. Uno de sus maquiavélicos modelos de uso parte de lanzar avisos contextuales cada poco y, así, mantenernos atentos, pero limitando el uso a cierta cantidad de partidas. Estos avisos consumen recursos.

Los podemos ver tanto en Clash Royale como en Mario Run, Pokémon Go y otros tan populares como la serie Asphalt o Shadow Fighter. De hecho, cuando de videojuegos se trata, hasta la propia app de Steam, Xbox o PlayStation (PS Messenger) se mantienen en un estado latente para informar de nuevas conexiones de usuarios, mensajes y cambios puntuales dentro de la plataforma.

Su consumo estimado es de solo el 10% del total en “estado natural”, es decir, de la app abierta a pantalla completa. Sin embargo, ese segundo plano redundante puede acabar reduciendo ostensiblemente el margen de uso de nuestro smartphone. Cabe la opción de gestionar las notificaciones puntuales de cada app o de inhabilitarlas.

Está en tu mano elegir, pero un hecho es evidente: cuantas más apps están hibernando, mayor es la porción de pastel devorada. Be selective, my friend.