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Una mala conexión WiFi puede ser frustrante y evita sacarle el máximo partido a nuestra veloz conexión de fibra óptica. Con estos consejos, podremos optimizar al máximo nuestro conexión inalámbrica para llegar a todos los rincones de la casa.

Pongámonos en situación: hemos contratado nuestra nueva y flamante conexión de fibra, tenemos unos rapidísimos 300 megas, estamos deseando encender nuestra SmartTV para ver cómo el proceso de carga entre episodio y episodio de nuestra serie favorita es prácticamente nulo y… ¡oh sorpresa! Al momento nos invade esa extraña sensación de que todo debería más rápido.

En ocasiones, incluso los hogares de pequeño tamaño tienen problemas de conexión. Una pequeña pared, el giro entre la cocina y el baño o la distancia por pequeña que parezca pueden dificultar que nuestros gadgets conectados por WiFi se resientan, no vayan lo rápido que pueden y deben ir. Por suerte, existen una serie de trucos que nos permitirán optimizar al máximo nuestra conexión y ganar barras a la débil señal WiFi.

Posiciona correctamente el router

Quizá sea el consejo más obvio de todos; pero, en muchas ocasiones, nuestro router tiene margen de mejora a la hora de situarlo más cerca de la zona en la que solemos utilizar gadgets con WiFi. El lugar más céntrico de la casa suele ser el idóneo para repartir la señal en todas las estancias. Nuestro router no es amante de los armarios o sitios muy bajos y, por supuesto, el suelo no es el mejor lugar para conseguir una buena señal WiFi.

Amplifica la señal

Otras veces, ni situando el enrutador en la mejor ubicación posible conseguimos buena señal inalámbrica en ciertas habitaciones de la casa. Pasillos largos, distribución en varias plantas, paredes y giros entre estancias pueden dificultar la recepción. Un amplificador de señal es una opción económica y que soluciona (en la mayoría de los casos) el problema de un plumazo. Colócalo en un punto intermedio de la casa y hará de puente para conseguir la calidad WiFi deseada.

Las opciones del mercado son muy variadas y es factible encontrar un repetidor WiFi de marca reconocida desde 20 euros, más que suficiente para un hogar o piso medio. Las opciones para inmuebles más grandes o viviendas unifamiliares suelen pasar por repetidores WiFi duales o con mayor potencia. Son algo más caros, pero sin duda, los más adecuados.

Cambia de canal y banda

En este punto, tenemos que avisar que, al contrario que con los anteriores consejos, aquí requerimos de unos mínimos conocimientos para tocar donde hay que tocar y no desconfigurar nada que provoque una pérdida total de conexión.

Cambio de canal: alrededor de nuestra señal WiFi hay con total seguridad otras tantas señales que pueden interferir en su rendimiento. Bastará con bajarnos un programa para nuestro smartphone de los denominados “WiFi Analizer” para detectar el canal menos saturado y situar ahí nuestra señal.

El cambio de banda, de los 2.4 GHz a los 5 GHz o viceversa, puede resolver en muchos casos los problemas de conexión. La primera (configurada por defecto en la mayoría) es una señal de mayor alcance aunque menos potente que la de 5 GHz. Nos toca, por tanto, probar ambas para determinar si nuestro problema es de alcance o de potencia y quedarnos con la que mejor nos funcione.

Tanto el cambio de canal como de banda son dos acciones que se realizan desde la configuración interna de nuestro router, por lo que lo ideal, si no te atreves a tocar ahí dentro, es preferible hacerlo paso a paso bajo las directrices del servicio de atención al cliente de tu operador, donde estarán encantados de ayudarte. Ahora, si te animas, la forma de hacerlo es la siguiente. En primer lugar, accederemos a la página de configuración del router que suele ser 192.168.1.1. Mediante la contraseña situada en la parte inferior del dispositivo, entrarás directamente en el menú de configuración.

Aunque para este caso hemos tomado como ejemplo el modelo HGV de Tuenti, en el resto de equipos los pasos se realizan de modo muy similar. Comenzamos siguiendo la ruta Menú > WiFi o WiFi Plus para ver el canal que tenemos asignado. Por lo general, muchos routers asignan de forma automática el mejor canal, pero también puedes tener en cuenta que los canales 1, 5 y 11 suelen dar muy buen resultado.

Por su parte, para cambiar de banda, el método es muy sencillo. Si la SSID de la red de 5 GHz está visible, tan solo es preciso que nos conectemos a ella de forma normal, utilizando la misma contraseña que tenemos para la banda de 2.4 GHz. En caso de no visualizarla, tendremos que hacer visible su SSID dentro de la configuración de nuestro router, en el apartado dedicado a la conectividad WiFi.

Pon freno a los chupópteros

Siempre hay un vecino con vocación de hacker deseando poner en práctica alguna artimaña para conectarse a nuestro WiFi y ahorrarse unos euros a nuestra costa. Esta podría ser una de las causas por las que nuestra conexión no va del todo como debería. En este caso, más vale prevenir, por lo que cambiar la contraseña por defecto del router es una opción muy recomendada por los expertos en seguridad de todo el mundo.

También podemos ocultar el nombre de nuestra red inalámbrica de forma que no aparezca en las búsquedas de rastreo de los vecinos caraduras. Basta con acceder a la opción Habilitar o deshabilitar SSID en nuestro enrutador y listo.

Siempre actualizado

Al igual que nuestro sistema operativo o las aplicaciones de nuestro smartphone, es muy importante mantenerse al día con todas las actualizaciones que se lancen para nuestro router. Dichas actualizaciones suelen mejorar aspectos tan importantes como el rendimiento o la seguridad. Bastará con echar un vistazo de vez en cuando dentro de la configuración del router y chequear la casilla de las actualizaciones.

Llegados hasta aquí, y si el problema no es de índole técnico, estos consejos habrán resuelto la incidencia de una señal WiFi que no responde a expectativas. Ahora, a disfrutar de la conexión.