Xataka
Contenidos contratados por la marca que se menciona

+info

El altavoz inteligente se ha transformado en uno de los gadgets más populares. Ya es un habitual en miles de hogares y algunos informes lo sitúan como una de las piezas clave que vertebrará el hogar inteligente. Es decir, hablará por nosotros, se comunicará con el resto de gadgets sin que nos veamos obligados a ser el centro ejecutor de la acción.

Sí, en España hemos tenido que esperar. No porque la tecnología estuviese verde, sino porque los asistentes hablaban inglés a las mil maravillas pero de español no sabían ni papa. Por suerte, este 2018 ha marcado el pistoletazo de salida para el renacimiento de este gadget.

En cualquier caso, gigantes de la industria como Google, Apple y Microsoft llevan años impulsando sus propios modelos y otros titanes del comercio están haciendo lo propio, como Alibaba con Tmall Genie. Unos hablan en mandarín, otros en castellano, pero todos son ideales para videoconferencias, escuchar nuestros discos en iTunes o preguntarles si mañana lloverá.

¿Qué es un ‘smart speaker’?

Antes de seguir, cabe diferenciar a los altavoces inteligentes de los simples reproductores Bluetooth. Mientras los segundos se limitan a ser monitores para reproducir el audio del dispositivo sincronizado, ya sean llamadas entrantes o música de cualquier plataforma, los primeros apuestan por un servicio integral donde ser fuente musical pero también asistente de voz. En efecto, como Siri o Cortana, aunque dentro de un altavoz. Un plus de inteligencia en forma de hardware.

En el primer segmento tendríamos ejemplos como Amazon Echo, Google Home, Apple HomePod o Eufy Genie. En la segundo parcela tendríamos desde el clásico speaker de piscina de 20 euros hasta pequeñas joyas como Harman Kardon Go + Play, B&O Play, Bose SoundLink Revolve o Bowers & Wilkins Zeppelin.

Igualmente, cabe destacar que existe una tercera familia que empuja las propiedades inteligentes de los primeros al tiempo que apuesta por la calidad de sonido y versatilidad acústica de los segundos. En este grupo podemos incluir a modelos como Sonos One, UE MegaBlast o Samsung Multiroom 360º R7.

Por otra parte, tampoco conviene olvidar la sincronización entre dispositivos. Los altavoces más avanzados pueden separar la música por servicios, canales o ser tratados como sistemas conjuntos. Por ejemplo, el speaker JBL Connect+ permite vincular por vía inalámbrica hasta 100 altavoces. Se trata de una forma de mantener sonorizado todo el hogar mientras gestionamos cada altavoz independientemente desde la misma app móvil, reproduciendo en cada uno distintas canciones y a distintos volúmenes. Es lo que suele denominarse “sesiones”.

Tecnología actual para usos futuros

La mayoría de estos sistemas aprovechan la conectividad inalámbrica. Esta característica los hace ideales para plantarlos en la encimera de la cocina y disfrutar de una playlist de Spotify y después dejarlos sobre la mesa de la oficina para preguntarles por el tiempo, teléfonos de la agenda, tareas programadas, operaciones matemáticas o cuestiones relacionadas con información que puedan obtener de Internet. Sería casi como tener una Wikipedia viviente.

En cuanto a su tecnología interna, los altavoces inteligentes dan un paso adelante en hardware integrando chipsets avanzados. Requieren mayor potencia de cálculo porque no concentran su músculo en procesar y reproducir el audio, sino que analizan nuestras palabras y nos enlazan con portales de compra o directamente nos ayudan a realizar pedidos.

La sincronización suele llevarse a cabo mediante red WiFi —o red cableada mediante puerto Ethernet—, NFC o Bluetooth. El actual estándar v4.2 y el inminente Bluetooth 5.0 garantizan calidad idéntica al CD. También cuentan con protocolos de seguridad (SSP, Secure Simple Pairing) y sistemas de transferencia adaptativa dependiendo de la calidad de audio que seleccionemos.

Un ‘mediacenter’ más inteligente

Esta capacidad plural los convierte en candidatos ideales para distintos escenarios de uso. Por ejemplo, el fabricante podría apostar por altavoces que sirvan de soporte al sonido del televisor, además de sintonizar el audio del smartphone, radio y contar con puertos USB para los viejos reproductores MP4.

En cualquier caso, nuestro smartphone será el centro de control habitual. Además, la llegada de Google Assistant ha puesto las cosas más fáciles que nunca. Porque no es lo mismo navegar por el proceloso mar de Spotifybuscando alguna novedad que excite nuestros oídos, que simplemente decirle al altavoz «reproduce mi colección de David Bowie».

Si a esto sumamos las posibilidades laborales del altavoz, como atender llamadas, apuntar datos en la agenda, resolver cuestiones sencillas como multiplicaciones o preguntar cómo se pronuncian en otros idiomas algunas palabras, a este gadget todavía le queda bastante por decir. Y por escuchar, claro.