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¿Qué hacer cuando la conexión WiFi va increíblemente lenta, cuando jugamos online y cada vez notamos más latencia? Bueno, en primer lugar conviene saber qué dispositivos hemos conectado, tanto la cantidad como el tipo de banda de frecuencia que están usando.

En segundo lugar conviene visitar una página web ─que no es tal─ hasta hacernos amigos de ella: el menú del router. Este será nuestro panel de control de toda esa potencia de red que llega desde el exterior hasta el hogar. Vamos allá.

Entrando por la puerta grande

Comencemos por una prueba sencilla: conecta tu PC directamente al router mediante cable Ethernet ─a ser posible un modelo Cat-6a─ y ejecuta un test de velocidad. Para no invalidar la prueba, debes tener cerrados todos los programas que demanden recursos de red. Una vez tengas el resultado sabrás, basándote en la velocidad de subida/bajada que contrataste, si tienes algún problema dentro del servicio.

Una vez evaluado el ISP, aún no desconectes el cable. Ahora vamos a acceder al menú de configuración. Tengas el router que tengas, ya sea un versátil Movistar Base HGU o cualquier otro, la mayoría cuentan con una estructura básica en cuanto a parámetros y claves de acceso.

Para acceder al menú, debemos escribir en la barra de URL la dirección: 192.168.1.1., correspondiente a nuestra IP local. Ojo, no se trata de no nuestra IP pública, esa podemos conocerla usando herramientas como esta. Ahora, seguramente nos encontremos con una ventana emergente de acceso que pedirá nombre y clave. Estas suelen ser “admin” en ambos casos o “1234” en password. Sí, es recomendable cambiar estas claves por unas más seguras.

Una vez dentro, empezamos por la parte fácil, configurando las DNS. Para evitar incompatibilidades con los servidores DNS se recomienda acudir a los servidores DNS primario (8.8.8.8) y secundario (8.8.4.4) de Google. Una vez aplicado este cambio debemos reiniciar el router.

El viejo UPnP

Como el WPS, el UPnP es otro protocolo basado en una arquitectura sencilla y está diseñado para la conectividad inmediata entre distintos dispositivos dentro de una misma red. Activar el UPnP ayuda a que el router pueda redirigir puertos de forma automática. ¿Y para qué nos serviría esto? Para todos esos servicios ─incluyendo videojuegos online─ donde se nos pide que tengamos abiertos puertos específicos.

En ordenadores de cierta solera, también se puede recurrir a aplicaciones como CurrPorts. La función es la misma: no marcar una regla establecida sobre los puertos por los que viajará el tráfico eliminando la necesidad de andar llamando al proveedor de red para que nos ayude a abrir puertos concretos.

Por poder, podemos incluso redefinir la ruta IP de cada dispositivo. Las redes cuentan con rangos establecidos, normalmente de 192.168.0.0 a 192.168.255.255. Sin embargo, pocas veces aprovechamos la posibilidad de variar el tercer y cuarto dígito. Mientras el cambio esté dentro del rango marcado, no deberíamos tener el menor problema.

Eso que va por el aire

Configurar la red WiFi tampoco es difícil. Dentro del mismo menú del router encontraremos la sección correspondiente. En todo caso, cabe marcar dos pautas. Para empezar, conviene usar siempre el cifrado WPA2-PSK AES. El viejo WEP es muy inestable y poco seguro.

Y dos: habilitar la conexión 5 GHz para no usar únicamente la frecuencia 2,4 GHz. De esta manera, tendremos más ancho de banda y nos encontraremos con menos saturación. Una tercera recomendación habitual es cambiar el SSID (nombre de la red) y contraseña por defecto.¿Por qué?

Por un lado saneará la red al desvincularse de todos los dispositivos y, si la contraseña es larga y bastante segura, también servirá para fortalecer la infraestructura. Podemos usar hasta 63 caracteres, donde combinar letras, números y símbolos. Eso sí, con cada cambio que apliquemos, después hay que pulsar Guardar/Save para hacer efectiva cualquier modificación.

Filtrando las MAC

Supongamos que tenemos un montón de dispositivos en casa. Entre ellos, varias consolas de última generación, algún portátil, un PC de sobremesa, algún lector de libros que aproveche las redes WiFi, varios smartphones y algún que otro cacharro inteligente, como un altavoz inalámbrico o un Chromecast.

Cuando echemos un ojo a la cantidad de dispositivos conectados, nos llevaremos el maravilloso susto de no reconocer la mitad de esos nombres. Cada equipo cuenta con una dirección MAC (Media Access Control) asociada. Y esa es única e intransferible, como el DNI.

Formadas por 48 bits presentados en dígitos hexadecimales y separados en parejas mediante dos puntos, esta dirección no ofrece ninguna pista sobre su procedencia. En cambio, es determinante para saber si ese dispositivo pertenece a nuestra red o algún listillo que ha podido colarse en nuestra WiFi.

Así, antes de continuar, veamos cómo encontrar la dirección MAC en cada dispositivo. En Windows, la metodología es sencilla. Solo hay que usar las teclas Windows + R para abrir el comando Ejecutar, escribir cmd y, desde la consola, anotar ipconfig /all. En la ventana que se abre, encontrarás tu dirección MAC. En Android, se accede desde Ajustes > WiFi, para después pulsar en el engranaje de Ajustes Avanzados. En esta nueva ventana, localizaremos nuestras direcciones MAC e IP.

En Macintosh es aún más fácil: desde Preferencias del Sistema > Red > Avanzado, debemos ir a la última pestaña, la de Hardware, donde está la dirección MAC en primer lugar. Y en iOS, el proceso es tan simple como entrar en Ajustes > General > Información y, dentro del campo de Dirección Wi-Fi, se halla la dirección MAC.

Una vez que conozcamos todas esas retahílas, podremos cotejar con las que muestra el router. Lo mejor de todo esto radica en la posibilidad de habilitar un filtrado MAC. Es decir, un control absoluto sobre qué redes acceden y cuáles no. Podemos crear una lista blanca con todas las que ya tenemos y no dejar pasar ni un sólo dispositivo más. La moraleja es sencilla: no dar acceso a ninguna MAC que no te suene.

Una ayuda extra

En los videojuegos, el procedimiento que hemos de observar no conlleva complicación alguna. Básicamente, debemos conectarnos siempre a los servidores de juego que estén más cerca de nuestra región, cerrar programas que devoren el ancho de banda de nuestro servicio y comprobar si hay otros dispositivos haciendo un uso indiscriminado de ese mismo ancho de banda.

A ser posible, también es aconsejable conectar tanto consolas como ordenadores por cable, nada de redes WiFi, y actualizar y revisar los permisos de nuestros firewalls y antivirus, así como mantener activo el protocolo QoS si está disponible. El Quality of Service (QoS) actúa de intermediario para optimizar el tráfico de aplicaciones concretas.

Aun así, en la industria del videojuego se han creado soluciones para optimizar el rendimiento de red. La familia Omen de HP cuenta con el software Network Booster, el cual reduce la latencia priorizando el tráfico generado por los juegos online. Asus y algunas otras firmas usan la tecnología Killer DoubleShot Pro, cuya fortaleza radica en su capacidad de asignar el máximo ancho de banda disponible al software que deseemos.

En definitiva, la clave está en familiarizarse con estos procesos básicos para priorizar tráfico hacia uno u otro dispositivo. Por ejemplo, si queremos prioridad sobre un portátil de trabajo, conviene usar cableado ethernet de calidad y dejar las conexiones inalámbricas para aquellos dispositivos que no requieran tanto ancho de banda.